La Vanguardia: ¡Libiamo! Peralada

La osadía del compositor. “Verdi tuvo la valentía de usar un argumento muy atrevido en su época. Ponía en evidencia la hipocresía de la sociedad burguesa, y ese argumento aún hoy sigue siendo válido, pues la gente puede reconocer una sociedad actual sucia e hipócrita”, señala Riccardo Frizza (Brescia, 1971). Instalado ya en Peralada, el maestro encadena ensayos con artistas, coros y orquesta. La Simfònica del Liceu se presta de nuevo a la aventura ampurdanesa. Y es que el maridaje Peralada-Gran Teatre es fórmula de futuro. Dirige el Coro Intermezzo José Luis Basso, ex titular del Liceu.

La censura. Efectivamente, en algunas cartas que Verdi escribe al empresario de la Fenice de Venecia insiste en llevarse el clásico de Alexandre Dumas hijo La dama de las camelias a su tiempo. Cosa que al final fue imposible: se recreó en una época pasada. Él venía de componer Il Trovatore y aquí cambiaba de registro, pasaba de una historia del pasado a querer poner algo contemporáneo en escena. No hay que olvidar que en París se estrenaba entonces la versión teatral de la vida de Margarita Gautier (Marie Duplessis en la realidad). “Eso nos indica que Verdi quería hacer un manifiesto de denuncia”, dice Frizza. “He vuelto a leer la novela ahora y en el prefacio, de un escritor y músico italiano, se hace un paralelismo con Pretty woman. Es la misma historia, traslada la situación que Verdi puso en escena en el s. XIX. ¡Y todo el mundo hace ver que no lo ve!”

Sempre libera! Paco Azorín, que ya dirigió en escena en Peralada Otello en el 2015 y que el año próximo hará Aída, ha pensado en el público que va por primera vez a la ópera, pero también en el connoisseur que espera un punto de vista distinto. Él apuesta por el empoderamiento de la mujer a principios del siglo XXI. “Violetta es un espíritu libre, una mujer que no necesita consejos o tutelas para ser ella misma y disfrutar de la vida y para amar con total libertad –dice–. Yo opto por hacer una lectura desde la óptica de la protagonista, transformando a Germont [el padre de Alfredo] en el enemigo y luchando contra la visión machista y opresora que la designa como una mujer extraviada”.

El esfuerzo de la soprano. “Es una producción extremadamente moderna”, asegura al teléfono Ekaterina Bakanova. La soprano rusa que debutó esta temporada en el Liceu () se siente cómoda en el papel de Violetta, lo ha cantado y lo conoce bien, por lo que puede concentrarse en el acting. “Con Azorín estoy aprendiendo cosas nuevas sobre la personalidad de Violetta, una mujer fuerte que aún sufriendo intenta no mostrar el dolor, controlar la situación. Me parece muy realista que en esta producción no perdone del todo el comportamiento de su amado”. Azorín construye un Alfredo de dos caras, el hombre que golpea a su mujer y al día siguiente le suplica que le perdone y se olvide. “Y mi Violetta lo hace, pero hasta un límite. Eso es nuevo y me encanta que ella no entienda y no acepte que una persona a la que quiere la pueda herir y no confíe en ella. Espero poder expresar todo lo que Paco quiere de mí”.

El debut de René Barbera. El tenor de origen mexicano –su bisabuelo era de Flix– y nacido en los EE.UU. (donde su apellido Barberà perdió su acento) hizo su debut español sustituyendo al tenor de I Puritani en una función del Liceu. De manera que Peralada supone su puesta de largo en la geografía española. Y con ‘uno de los papeles más bonitos que he cantado. El personaje es complejo, enamorado de una chica que se está muriendo. Alfredo pasa del enamoramiento a los enojos del machismo, que está allí. Y cuando ella muere, oh, es difícil cantar sin derrumbarse. En un ensayo me sucedió, trato de ponerme en sus zapatos y ya no veo a Ekaterina sino a mi esposa, y eso me tira al suelo.”

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